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Comisión de la Verdad

Diálogo entre distintos para no repetir el conflicto armado

El conflicto armado en Catatumbo no ha tenido tregua, ni antes ni después de la firma del Acuerdo de La Habana y su implementación.

TERRITORIOS | Octubre 09 de 2020

Diálogo entre distintos para no repetir el conflicto armado

Las campesinas y campesinos del territorio han visto cómo la violencia se ha encrudecido; los registros muestran que éste es uno de los momentos más violentos en la historia del Catatumbo.

El jueves 30 de julio, en el encuentro previo al Diálogo para la No Continuidad y la No Repetición del conflicto armado en Catatumbo que desarrolló la Comisión de la Verdad, los líderes y lideresas rurales de la región hablaron sobre los factores de persistencia del conflicto, al responder la pregunta: ¿Por qué persiste la violencia contra líderes, lideresas y comunidades en la región?

Sobre la militarización de la zona varios de los participantes en el encuentro dijeron que: “cuando traemos armas a la región o a cualquier parte, quiere decir que se va a hablar es de guerra. La paz no funciona con los fusiles. Es muy importante hablar y reconocer que la verdadera paz se construye con obras sociales y aquí estamos en un abandono en escuelas y en centros de salud”.

“Estamos como en una jaula, esperando a ver cuándo nos toque”. “¿Cómo acentuar o cómo decir para que el ELN y el EPL terminen esa guerra?”, se preguntó uno de los dialogantes, mientras otro agregó: “Al traer soldados gringos quiere decir que las fuerzas militares de nuestro país no son capaces de ejercer lo que tienen que ejercer”.

Respecto a las economías de la zona explicaron que: “es difícil decir que el conflicto va a parar pronto, cuando los cultivos ilícitos en nuestro territorio están aumentando y esa es la base de la economía del conflicto”. “El narcotráfico tiene el poder económico para sobornar al gobierno y tiene la capacidad para armar ejércitos encargados de protegerles a ellos su economía ilegal. Y nosotros los campesinos seguimos siendo los tontos y bobos útiles del conflicto”. 

Pareciera haber una marcada desconfianza entre el campesinado y las instituciones del Estado, esto se ve en las siguientes frases: “Como ha habido abandono tan grande, pues ya al gobierno no se le cree. Este distanciamiento nos aísla más de las realidades sociales. Los que están más interesados son el mismo gobierno, para vender cada una de las riquezas naturales que tiene nuestra región”.

Las campesinas y campesinos sienten que hay una estigmatización permanente al ser líderes y al realizar proyectos o procesos que favorezcan a las comunidades: “Cuando uno como líder empieza a buscar lo que tiene que traer desde el gobierno, que es la inversión social, que tiene que ver con vías y esas cosas, se sigue señalando igual porque dicen: este por qué está tan cercano al gobierno y por qué está trayendo tanta inversión”. 

De manera general, las lideresas y líderes rurales hablan de una falta de garantías en derechos económicos, sociales, culturales y ambientales, y la falta de voluntades en todas las instancias y actores: “Tenemos que analizar un tema de la politización de las decisiones, ¿a quién le interesa tomar decisiones en este territorio? Y cómo esas decisiones tienen que ver mucho con la invisibilización de lo colectivo”. “Ahí tenemos otra cosa importante y gravísima, la fumigación con glifosato no solamente va a acabar con los cultivos de uso ilícito, también va a acabar con fuentes de flora y fauna”.

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