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Comisión de la Verdad

“Que se cumpla lo pactado en el Acuerdo de Paz”, el grito de Bajo Atrato - Darién y Urabá

Autoridades étnico territoriales, Jóvenes y empresarios, dialogaron alrededor de las recomendaciones para la no continuidad del conflicto en el Bajo Atrato, Darién y Urabá.

ENCUENTRO | Julio 14 de 2021

“Que se cumpla lo pactado en el Acuerdo de Paz”, el grito de Bajo Atrato - Darién y Urabá

 

Las comunidades negras e indígenas del Bajo Atrato - Darién y Urabá alzaron sus voces para pedir ante toda Colombia que se cumpla lo pactado en el Acuerdo de Paz, como parte de las recomendaciones realizadas en el marco del ‘Diálogo regional para la no continuidad y la no repetición del conflicto armado: las comunidades hablan de otros futuros posibles’ adelantado el pasado 9 de julio por la Comisión de la Verdad.

El diálogo, que tuvo lugar en el parque de los Encuentros Comfenalco de Apartadó, Antioquia, contó con la participación de Leyner Palacios, comisionado de la verdad; Ernest Noorman, embajador de Holanda; William Halaby Palomeque, secretario del Interior de la Gobernación del Chocó, Gloria Restrepo, secretaria de Gobierno de Apartadó; Arquímedes Carpio, líder indígena del Chocó; Zenaida Edith Martínez, líder afro del Chocó; Jorge Hugo Jarupia, líder indígena de Urabá; Abdo Ovidio Córdoba, líder afro de Urabá; Ubaldo Enrique Zúñiga, excombatiente de las FARC-EP conocido antes con el alias de “Pablo Atrato”, y Fredy Mejía, gerente de Empresas Públicas de Medellín (EPM) de Urabá.

En este espacio que representó una oportunidad para analizar los factores y condiciones que han propiciado y contribuido a la persistencia de la guerra y la violación de los derechos humanos, los participantes hablaron de la importancia de generar oportunidades y diseñar planes de gobierno consecuentes con las condiciones étnico territoriales.

Y es que son muchas las afectaciones que como pueblo han debido afrontar las comunidades asentadas en esta zona del país que comprende los municipios chocoanos de Riosucio, Carmen del Darién, Unguía y Acandí; y los municipios antioqueños de Mutatá, Apartadó, San Pedro de Urabá y Turbo.

Así lo manifestó el presidente de la Comisión de la Verdad, Francisco de Roux, señalando que lo vivido por los las comunidades indígenas, afro y campesinas es un dolor que llevamos todos en el corazón. El dolor de sus víctimas y la presencia de todos los que han dado la vida por la paz de Colombia.

“La guerra dañó todo lo que la guerra tocó, dañó las comunidades, dañó nuestras tierras bellísimas de Urabá y dañó a los protagonistas de la guerra de todos los lados. Que nunca más en Colombia la guerra pueda continuar y que puedan florecer nuestras comunidades con la fuerza que ustedes le dan a la vida y la esperanza que son para todos nosotros en Colombia”, agregó Francisco de Roux.

Por su parte el comisionado Leyner Palacios indicó que no podemos olvidar el grito que lanzan las comunidades del Bajo Atrato, comunidades que han sufrido de manera extraordinaria el flagelo de la guerra y que hoy tienen la valentía de hablar de la posibilidad de reconciliación, de la posibilidad del perdón y de transformar esos factores que hacen posible que la guerra continúe en esta región: “Es un grito de esperanza, un grito de reclamo. Como Comisión agradecemos inmensamente por mantener esa esperanza”. El comisionado reiteró el compromiso de la entidad de recoger sus testimonios, recoger todas las voces y plantearlas de cara al país y para que el país decida si sigue por la guerra o transforma sus realidades.

A su vez, el embajador de Países Bajos, Ernest Noormal, consideró fundamental que el Acuerdo de Paz se implemente de forma integral en el departamento y manifestó que esperan con gran expectativa el informe final que presentará la Comisión de la Verdad: “Nos comprometemos a estudiarlo, a difundirlo y a copiar el seguimiento a sus recomendaciones, porque solo si aprendemos del pasado, podemos construir un mejor futuro”.

A través de estas propuestas los líderes sociales, las autoridades étnicas, los jóvenes y empresarios aspiran dejar atrás una historia trazada por la victimización de integrantes de organizaciones sociales, la presencia y actuación de actores armados, una historia de masacres, enfrentamientos, desplazamiento, disputas por el control territorial, el funcionamiento de economías ilícitas y la explotación ilegal de oro y madera.

En este sentido, denunciaron públicamente el abandono estatal, la desigualdad frente a la tenencia de la tierra y los recursos naturales, así como al uso de estos territorios como corredores de narcotráfico y comercialización de armas, e hicieron un llamado al gobierno nacional para que invierta en estos territorios teniendo en cuenta los usos y costumbres de los pueblos étnicos.

Así lo expresó el líder indígena Arquímedes Carpio expresando que “el gobierno tiene plata para invertir en la guerra, pero no tiene una cosmovisión de las comunidades indígenas, ni una mirada hacia los campesinos, por eso seguimos muriendo y seguimos cayendo en las guerras inocentemente”. Dicen no a la repetición, no a la continuidad de grupos armados en los territorios indígenas: “No más indígenas caídos, afros, negros caídos inocentes en las minas quiebra patas”, expresó de manera enfática, Jorge Hugo Jarupia.

Las comunidades afrodescendientes por su parte, consideraron importante que se cumpla con el Proceso de Paz firmado en La Habana, Cuba. “Se hicieron muchos compromisos, pero en los territorios realmente no ha llegado. En el Bajo Atrato, en el Chocó y la Región del Pacífico vivimos la guerra, vivimos el posconflicto y vivimos el desplazamiento todavía”, comentó, Zenaida Edith Martínez.

Aspecto que corroboró Ubaldo Enrique Zúñiga conocido en la guerra como “Pablo Atrato”, excombatiente de la antigua guerrilla FARC-EP, cuando en su interlocución explicó que las respuestas a la persistencia del conflicto están en el Acuerdo de Paz haciendo necesario que éste tenga responsables de su implementación, para que podamos avanzar en resolver los problemas del conflicto en Colombia, las causas que lo generan y sobre todo que podamos tener la construcción de una paz estable y duradera.

“Tenemos que construir una propuesta que tenga como centro a los seres humanos, a las personas, a los individuos y no los intereses económicos. Eso es lo que nos puede ayudar a que el conflicto baje; y que el fenómeno paramilitar desaparezca del territorio”, añadió Zúñiga.

Frente a este tema, la líder afrodescendiente Zenaida Martínez propuso que el gobierno cumpla con lo pactado en los acuerdos, y en el capítulo étnico que los representa en el marco territorial y colectivo para poder vivir en paz y tranquilidad en sus territorios.

Teniendo en cuenta la importancia que reviste la participación de la población joven para el proceso de esclarecimiento y construcción de recomendaciones para la no continuidad del conflicto, la coordinadora territorial de Chocó de la Comisión de la Verdad, Adith Dorila Bonilla, manifestó que los jóvenes han sido una gran preocupación para la entidad porque como merecedores de sueños no se ha propiciado el mejor entrono protector por lo que se hace indispensable que se escuchen sus reflexiones.

Ellos a su vez indicaron que no hay igualdad, ni equidad, que no existen oportunidades en el Bajo Atrato que responda a sus necesidades. “No nos están mirando como consejos comunitarios, ni como indígenas, ni como nada. Somos un joven más”, dijo la líder chocoana Yurani Bañol Hoyos.

“Los jóvenes nos han expuesto la necesidad de que en el país y en la subregión se presenten unos proyectos a este sector poblacional que sean sostenibles y eviten su participación en los grupos armados o en cualquier otra actividad ilícita que les robe la posibilidad de sus sueños y de sus anhelos. Queremos jóvenes que aporten a la construcción de paz en este país y no que aporten y pongan un grano para incrementar la violencia”, agregó la coordinadora en Chocó de la Comisión de la Verdad.

 “Duele ver los rostros y escuchar los testimonios de los jóvenes reclamándonos oportunidad en este país. Que vergonzoso es que la institucionalidad colombiana no estemos a la altura de los sueños y aspiraciones de esta nueva juventud, pero también es esperanzador que quienes han sufrido la dimensión y la tragedia hoy se atreven a plantearle al país que es posible en medio de la diferencia, caminar juntos”, concluyó el comisionado Palacios.

 

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