Abrir panel
Comisión de la Verdad

Exintegrantes de los Bloques Oriental y Sur de las Farc contribuyen al esclarecimiento de la verdad

En el marco de un encuentro regional con el partido Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común, 60 exmandos de la antigua guerrilla aportaron a la comprensión de las causas, el desarrollo, los impactos y los hitos de la guerra en la Orinoquia.

TERRITORIOS | Octubre 08 de 2019

El comisionado Alfredo Molano acompañó y orientó este encuentro con excombatientes.

El Bloque Oriental fue la columna vertebral de las Farc - Ep durante más de tres décadas. Se fundó oficialmente en 1993, cuando, en su Octava Conferencia, la antigua guerrilla decidió constituir los ‘bloques de frentes’, estructuras militares que se encargarían de agrupar y coordinar los frentes de la organización en siete regiones de Colombia. Esto, con el propósito de avanzar en el despliegue de un plan estratégico que le apostaba a la toma del poder y a la consolidación de la organización guerrillera en Bogotá y otras ciudades capitales departamentales.

Algunos años antes de la Octava Conferencia, sin embargo, el Bloque Oriental ya había sido concebido como un experimento político-militar con el que las Farc-Ep evaluarían la eficacia y la pertinencia de los bloques para los propósitos de la lucha guerrillera. En la Séptima Conferencia –que se realizó en 1982 en la región del Guayabero, Meta-, las Farc se constituyeron como ejército revolucionario (‘Ejército del Pueblo’) y decidieron que la cordillera Oriental y Bogotá serían los ejes claves de su despliegue estratégico. Más adelante, en 1987, el Secretariado de las Farc ordenó crear una estructura militar que se ocuparía de coordinar diferentes frentes guerrilleros en los Llanos Orientales, así como en Cundinamarca y Boyacá.  Para cercar, bloquear y ejercer dominio sobre la capital del país, la guerrilla se propuso controlar política y militarmente el oriente de Colombia.

El experimento del Bloque Oriental funcionó y abrió paso a la creación de otros seis bloques: Bloque Caribe, Bloque Magdalena Medio, Bloque Occidental, Bloque Central, Bloque Noroccidental y Bloque Sur. (Este último tuvo una particular relevancia en el desarrollo del conflicto armado en la Orinoquia y la Amazonia).

 

El Bloque Oriental –que primero fue comandado por Rodrigo Londoño (Timochenko), luego por Víctor Julio Suárez (Mono Jojoy) y, finalmente, por Mauricio Jaramillo (‘el médico’)- creció y se consolidó rápidamente en los años 90. Esto facilitó el fortalecimiento militar del grupo insurgente, le permitió avanzar con paso firme hacia Bogotá y otras ciudades intermedias (donde conformó estructuras urbanas), y le dio vuelo a su objetivo político de promover las insurrecciones populares sobre las que, conforme a sus planes, se sustentaría la toma del poder.

Este Bloque llegó a ser la estructura más grande y robusta de la antigua guerrilla. Agrupó y coordinó más del 50% del total de las fuerzas de las Farc. De los 60 frentes que tuvo el movimiento insurgente, 36 hacían parte de este Bloque, que desplegó sus operaciones en Meta, Guaviare, Vichada, Guainía, Vaupés, Casanare, Arauca, Boyacá y Cundinamarca, así como en el norte de Huila, en San Vicente del Caguán (Caquetá), en los llanos del Yarí (ubicados en la frontera entre Meta y Caquetá) y en la región del Sarare (situada en los límites entre Norte de Santander, Boyacá y Arauca).

 

fa fotob  Los y las excombatientes aportaron a la comprensión de temas complejos para la región como la economía cocalera y los procesos de poblamiento de la Orinoquia.

 

La Orinoquia colombiana ha sido una región clave para las dinámicas de la insurgencia. Las Farc hicieron presencia en los Llanos Orientales desde la década de 1960 y, desde entonces, han sido determinantes en las relaciones humanas y los tejidos comunitarios de una región donde, muchas veces, llenaron el vacío de un Estado ausente. Allí, en la Orinoquia, se asentó su Secretariado y se formaron varios de sus principales líderes políticos y militares.

Desde esta zona se ejerció la dirección de la guerrilla y el control de buena parte de sus finanzas. En los Llanos, además, se cualificaron y movilizaron las fuerzas que cercarían y entrarían a las ciudades. Allí, por otro lado, se desplegaron varias operaciones para inmovilizar, bloquear y contrarrestar a las fuerzas del Ejército y de la Policía.

La Orinoquia fue escenario del fallido acuerdo de paz del municipio de Uribe (Meta), del bombardeo de Casa Verde en 1990 y de la zona de distensión durante las negociaciones de paz del Caguán (1998-2002). En esta zona del país, las Farc llevaron a cabo casi todas sus conferencias guerrilleras nacionales (incluida su décima y última conferencia como insurgencia armada) e incubaron varias estructuras que, posteriormente, operaron en otras regiones del país. Allí se desplegaron tomas guerrilleras emblemáticas como las de Miraflores y Mitú; el asalto de numerosas bases militares y de Policía; emboscadas, retenciones masivas de soldados y policías, secuestros de políticos, etc.  

 

 

 

Pero, así como la Orinoquia fue epicentro de la lucha guerrillera, también fue el teatro de operaciones de la lucha contrainsurgente. Esta región vivió con particular intensidad el despliegue del Plan Colombia y el Plan Patriota (que inició en el centro poblado de Ciudad Yarí, Caquetá), así como del Plan Espada de Honor, el Plan Victoria y otras acciones que condujeron a la intensificación de las confrontaciones, de las hostilidades armadas y de las crisis humanitarias.

La Orinoquia, por otro lado, padeció el rigor de la guerra paramilitar librada, primero, por grandes capos del narcotráfico y empresarios de las esmeraldas y, posteriormente, por grupos como los ‘Masetos’, las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), las Audefensas Campesinas de Casanare, el Bloque Centauros, entre otros grupos que, en diferentes momentos de la historia, entraron a disputar a sangre y fuego el control militar, el dominio político y la tenencia de los territorios.

 

fa fotoc Los y las exguerrilleras reafirmaron, durante este evento, su compromiso con la implementación de los Acuerdos de Paz y, especialmente, con el Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición.

 

La llegada, consolidación, crecimiento y posterior debilitamiento de las Farc (especialmente del Bloque Oriental) en la Orinoquia tuvo lugar en un contexto histórico y sociopolítico complejo, signado por las corrientes migratorias de campesinos que poblaron la región desde la década de 1940, marcado por el exterminio y despojo de pueblos indígenas y atravesado por una economía cocalera que, en un contexto de escasa presencia institucional, permitió la subsistencia de cientos de familias y comunidades campesinas.

Comprender ese contexto que hizo de esta región un escenario ideal para el despliegue y el fortalecimiento de las Farc es un desafío para la Comisión de la Verdad. El equipo de investigación de la Orinoquia avanza, desde hace casi un año, en la recolección de relatos que dan cuenta de diferentes dimensiones de la guerra en el territorio y, particularmente, de la manera como la insurgencia armada marcó las vidas, las cotidianidades y los procesos organizativos de las comunidades, así como la historia de sus veredas, pueblos y caseríos.

Con sus voces y sus memorias, víctimas y testigos del conflicto le han ayudado a la Comisión a tejer los hilos de la historia de la guerra en la región para comprenderla en su complejidad, en sus causas, en sus impactos (desde los políticos hasta los emocionales), en sus manifestaciones cotidianas y en sus grandes hitos.

Pero esa comprensión compleja y profunda de la guerra no sería posible sin las voces de quienes participaron directamente en el conflicto armado. Por eso, la Comisión de la Verdad propicia todos los espacios posibles para que esos actores contribuyan al esclarecimiento de la verdad. Los pasados 28 y 29 de septiembre se llevó a cabo en Villavicencio un encuentro regional con 60 exguerrilleros que fueron mandos del Bloque Oriental y del Bloque Sur de las Farc. Fue una jornada de escucha y diálogo en la que los participantes contribuyeron a esclarecer lo ocurrido en diferentes momentos de la historia y en relación con temáticas complejas como la economía cocalera y las dinámicas del poblamiento del territorio.

 

fuerza alternativa fotod En los próximos meses, la Comisión realizará más entrevistas individuales y colectivas a exintegrantes del Bloque Oriental para profundizar en el esclarecimiento de la verdad.

 

Durante este encuentro, los y las participantes reafirmaron su compromiso con la implementación del Acuerdo de Paz y mostraron su disposición para reconocer sus responsabilidades colectivas en el conflicto. Los y las excombatientes seguirán aportando a la comprensión del rol que jugaron tanto en los momentos más dolorosos de la guerra en la Orinoquia como en la configuración sociopolítica, cultural y económica de esta región.

Tras este encuentro regional, se realizarán otros encuentros (individuales y colectivos) con antiguos guerrilleros para profundizar en el diálogo y el ejercicio de escucha que ya se ha iniciado con ellos; un ejercicio que, en palabras del comisionado Alfredo Molano, debe conducir a entender las raíces y las condiciones históricas que hicieron posible la guerra en la Orinoquia.

 

Comentar:

Artículos destacados

© 2020 Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición

Desarrollado por Pixelpro