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Comisión de la Verdad

Informe sobre el genocidio político contra A Luchar fue entregado a la Comisión de la Verdad

Con esta entrega el Colectivo busca contribuir al esclarecimiento de los hechos que llevaron a la desaparición de esta organización.

ENCUENTRO | Septiembre 04 de 2020

Informe sobre el genocidio político contra A Luchar fue entregado a la Comisión de la Verdad

Un documento que recoge las voces de las familias de las víctimas del movimiento político A Luchar y que, además, incluye bases de datos, un catálogo del archivo histórico de la colectividad y un compendio de la violación de los derechos humanos que padecieron sus integrantes, fue entregado este jueves a la Comisión de la Verdad por el Colectivo por la Recuperación de la Memoria de A Luchar.

Con esta entrega el Colectivo busca contribuir al esclarecimiento de los hechos que llevaron a la desaparición de esta organización. Este informe hace parte del proceso de escucha plural que lleva a cabo la Comisión y servirá como insumo en el riguroso proceso investigativo que realiza la entidad.

Nelson Berrío, uno de los exdirigentes de A Luchar, manifestó que en su momento entendieron el riesgo que implicaba tener un movimiento político como el que crearon. También recalcó la importancia de revisar 30 casos de victimización graves contenidos en el material entregado a la Comisión.

Por su parte, Bertina Calderón, otra de las exlíderes de esta colectividad, indicó que la organización recogió importantes corrientes sindicales y obreras, no solo de carácter nacional, sino con bastante penetración en las regiones colombianas que “lograron mover conciencia en todo el país”.

Precisamente, señaló el exdirigente de A Luchar Fernando Patiño, esos “afluentes” regionales que componían el movimiento fueron con los cuales se ensañaron los violentos. En ese periodo, entre las décadas de los 80 y 90: “No fue solo la Unión Patriótica el blanco de una ola genocida, sino que al menos 800 militantes y simpatizantes de A Luchar y del Frente Popular fueron desaparecidos”. Cada vez que se leía el nombre de un compañero asesinado, comentó, rememoraban los momentos compartidos y cada partida fue dejando una marca imborrable para los sobrevivientes.

Según el informe, como fuerza política, A Luchar tuvo importancia en movilizaciones como el Paro del Nororiente de 1987 y las marchas de la Bota Caucana y la de Mayo en 1988, que lograron convocar a más de 150.000 personas. La importancia que logró obtener la organización, sin embargo, cita el texto, también causó que 529 de sus integrantes sufrieran 723 hechos victimizantes, de acuerdo al documento entregado a la Comisión.

Martha Gutiérrez, exmilitante de la colectividad, anotó que han logrado establecer que 260 personas perdieron la vida en hechos letales, de los cuales seis asesinatos están clasificados como ejecuciones extrajudiciales. Además, mencionó que se presentaron 165 detenciones arbitrarias, hubo 80 desapariciones forzadas, 58 episodios de tortura, 32 de amenazas, al menos 20 atentados y un caso de violencia sexual.

En cuanto a las responsabilidades, afirmó Gutiérrez, en el 62% de los hechos está implicada la Fuerza Pública, mientras que el 28% se le atribuye al paramilitarismo, siendo los dos actores con mayor participación de la violencia contra la organización, que se concentró, sobre todo, en departamentos como Santander, Valle del Cauca y Cesar. “Se trató de un genocidio político, instamos a que los crímenes cometidos contra A Luchar sean reconocidos como tal. Aportamos estos insumos para construir una verdad plural y una memoria histórica de este movimiento político”, expresó Gutiérrez.

Por su parte, Lennin Fernández, hijo de un exmilitante de A Luchar, relató que quizás fue el miedo lo que demoró que saliera a la luz esta información. Luego de tres décadas siente que están dando el primer pasado para construir la memoria de una fuerza que cambió la forma de hacer política en Colombia. “La pregunta que tenemos las víctimas, 30 años después, es quién determinó, quién financió y quién se benefició del asesinato de estos líderes sociales y políticos”, cuestionó.

Luego de la entrega del documento por parte del colectivo, el presidente de la Comisión de la Verdad, Francisco de Roux explicó que, aunque el mandato de la entidad no es juzgar y sentenciar, sí es competencia construir una verdad histórica, política y ética para comprender en profundidad la tragedia del conflicto armado. “Creo que es momento de honrar la dignidad de los que perdieron la vida en medio de esta lucha que posibilitó una trasformación seria de Colombia hacia una verdadera democracia”, aseveró.

La comisionada Marta Ruiz resaltó la trascendencia que tuvo A Luchar: “Su reclamo, y el de otros movimientos similares, contribuyó a la discusión para que se diera una constituyente que generó un sistema más participativo”. También sugirió medir el impacto que tuvieron estas organizaciones en la democracia, porque el objetivo no es quedarse en una lamentación del pasado sino ver, a partir de las lecciones aprendidas, qué ganancias quedan para el país de cara al futuro.

 

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