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Comisión de la Verdad

Cinco reflexiones de Nidia Góngora sobre la cultura, la violencia y la búsqueda de paz

La cantora y compositora estuvo en el espacio ‘Nombrar lo innombrable: conversaciones sobre arte y verdad’. Dice que “el Pacífico es una región que a pesar de la violencia que ha vivido sigue dando frutos”.

CULTURA | Octubre 02 de 2020

Cinco reflexiones de Nidia Góngora sobre la cultura, la violencia y la búsqueda de paz

Nidia Góngora es una de las cantoras del Pacífico colombiano con mayor reconocimiento nacional e internacional. Junto a su agrupación, Canalón de Timbiquí, fue declarada fuera de concurso en el Festival Petronio Álvarez y en sus más de 15 años de carrera ha logrado tender puentes entre la música tradicional de su natal Timbiquí y géneros como la música electrónica, el rock y la salsa, entre otros.

La cantora y compositora dialogó con la comisionada Lucía González en el espacio ‘Nombrar lo innombrable: conversaciones sobre arte y verdad’, en el que los artistas colombianos hablan sobre el papel que han tenido ellos y su trabajo en la resistencia frente a la violencia que ha azotado al país. Estas son cinco de las enseñanzas que dejó Góngora durante la charla.

 

El valor de la cultura en la que se nace

“El Pacífico, en ese lugar maravilloso donde nací, es un espacio donde se valora la comunidad, el trabajo de la colectividad. Allí la familia extendida es uno de los principales principios y la crianza es colectiva (…) Para nosotros el río es un elemento vital porque conecta nuestros pueblos; el territorio es sagrado, así como los instrumentos, la cultura y los aprendizajes y saberes ancestrales (…) Las autoridades dentro de nuestras comunidades son esas mujeres sabias y esos hombres sabios que escriben desde la memoria viva esos parámetros sociales, culturales, espirituales y hasta religiosos con los que nos criamos”.

 

La importancia que se merece el campo

“Timbiquí es un pueblo cargado de ancestralidades, de mujeres aguerridas y empoderadas. A pesar de esa historia tan fuerte que tiene el pueblo negro en general en Colombia, hemos sabido reconstruir un tejido social a partir del perdón y la esperanza, para que nuestros hijos tengan una vida distinta, sin sometimientos ni humillaciones (…) Una persona que nunca haya tocado la tierra con sus manos, que no haya sembrado una planta, no le da valor a estas cosas. En las ciudades pocas veces se detienen a pensar en la importancia del campo”.

 

Cantoras, más que cantantes

“Cuando uno se forma como cantora, la responsabilidad es más grande y va más allá del canto. Somos guardianas de la tradición y nuestra labor no solo es difundir y trasmitir, sino salvaguardar la riqueza, los aprendizajes y el legado ancestral. Las cantoras son las sabedoras que siembran la semilla de la identidad”.

 

La violencia y las heridas que deja en las regiones

“Hay muchas formas de violencia. Una es la del abandono del Estado, la invisibilidad del Estado que no reconoce; también hay otra que solo llega a extraer, a explotar a saquear y no reconoce los aportes y los derechos fundamentales de la comunidad (…) El Pacífico está sufriendo una de las situaciones de conflicto más difíciles, pero sigue resistiendo con la esperanza de poder vivir mejor. Es una tierra que a pesar de todo sigue dando frutos”.

 

Incluir a los jóvenes en la construcción de paz

“Es a través de ellos que conservamos el legado, la historia y la memoria. Si no educamos a los jóvenes con los saberes y la ancestralidad, todo desaparece y se pierde (…) No podemos dejar solos a los jóvenes, hay que acompañarlos. Es como cuidar una planta, si uno no la riega se muere. Es importante cuidar esa transmisión generacional”.

 

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