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Comisión de la Verdad

¿Qué significa para Colombia el reconocimiento de responsabilidades de Farc?

Conversación en el programa ‘Voces de la Verdad’ entre Leyner Palacios, comisionado de la verdad, y Carlos Antonio Lozada, senador del Partido Farc.

RADIO | Octubre 15 de 2020

¿Qué significa para Colombia el reconocimiento de responsabilidades de Farc?

Este miércoles, 14 de octubre de 2020, en el programa ‘Voces de la Verdad’ de la Comisión de la Verdad, el comisionado de la verdad Leyner Palacios y el senador del Partido Farc Carlos Antonio Lozada, hablaron por primera vez sobre los reconocimientos de responsabilidades que han hecho recientemente los excomandantes de la antigua guerrilla, como el reconocimiento de los actos de secuestro y el magnicidio de Álvaro Gómez Hurtado.

Estos reconocimientos, hacen parte del compromiso de este grupo de contribuir al esclarecimiento de la verdad, al contar lo ocurrido en el marco del conflicto armado y asumir las responsabilidades de su participación, como una forma de reparar a las víctimas.

Reproducimos a continuación la conversación.

 

¿Cuál es la importancia de la verdad como parte de la justicia transicional y qué relación tiene con el principio de centralidad de las víctimas?

Carlos Antonio Lozada: La verdad se convierte en un elemento central dentro del marco de la justicia transicional porque es el comienzo para resarcir los derechos que les han sido vulnerados a las víctimas. Por eso, el compromiso que se hizo en los acuerdos de La Habana de mantener la centralidad en las víctimas, nos obliga a todos los intervinientes a restablecer los derechos, que no se agotan aquí, es un proceso que va más allá de la verdad pero que comienza con ella para garantizar que haya justicia y reparación y garantías de no repetición, que están determinadas por el compromiso continuo y permanente de quienes intervinimos en el conflicto y por lo tanto generamos victimización. En ese sentido, es muy importante el diálogo que se pueda tener con las víctimas por parte de quienes generamos esa victimización y poder de esa manera ir aportando verdad en un hecho que es un proceso, más que un acto de verdad. Es un proceso que permite ir construyendo como un relato múltiple de la realidad de lo que sucedió en el conflicto.

 

¿Cuál es la importancia de la verdad como parte de la justicia transicional y qué relación tiene con el principio de centralidad de las víctimas?

Leyner Palacios: Es muy importante que esta verdad empiece a aflorar en la medida en que lo que se busca es dar respuesta a por qué pasó esto. Cuando uno es víctima, la primera sensación es que nuestros familiares han sido “indignificados” en la medida en que se han sesgado y se han puesto de un lado o de otro. Se ha dicho que este murió por esto y se ha justificado en muchos momentos la muerte de las personas. En este sentido de poner en juego toda la verdad y la verdad plena es determinante, precisamente para iniciar a abrir los caminos de dignificación de todas las personas fallecidas, pero también de los familiares que aún estamos vivos y caminando, pero también es una puerta de entrada importantísima y que nos abre el camino hacia la reconciliación. Esta verdad que queremos escuchar es una verdad que debe facilitar la participación de las víctimas, pero también debe contribuir para que las víctimas sean reparadas en la dimensión de todos sus derechos y en ese sentido es que podemos ponerlos en la centralidad, garantizar que esta verdad sea como dice la gente en el Pacífico: “La verdad verdadera es determinante y fundamental”. Así que estamos, pues, abriendo los caminos hacia el reconocimiento, pero también hacia evitar que este tipo de tragedias pasen y posibilitar garantías de no repetición. Estamos convencidos de que todo este avance va a materializar un nivel de satisfacción de las víctimas, cada vez que va aflorando esta historia de lo que pasó.

 

Este planteamiento que hace el comisionado Leyner, corresponde también a la pregunta que precisamente se hacen muchas personas y es ¿por qué los reconocimientos de responsabilidades de hechos que sucedieron hace más de dos décadas se realizan en este momento? Senador Lozada, ¿cuáles son las reflexiones y transformaciones que ha hecho Farc que hoy les permiten hacer estos reconocimientos, en particular frente al secuestro, el reclutamiento y los magnicidios?

Carlos Antonio Lozada: Cuando nosotros firmamos el acuerdo en La Habana, luego de escuchar las audiencias que se hicieron con las víctimas pudimos ver desde otra perspectiva, me refiero tanto al Estado que firmó el Acuerdo como a la insurgencia, la cara de las víctimas reflejada en esos delegados y en las narraciones que se hicieron de los hechos. Esto permite que quienes intervenimos en el conflicto de alguna manera iniciamos a partir de ese proceso de escucha del dolor, una reflexión que no es posible hacerla en el conflicto. En el contexto de un conflicto las decisiones se toman al calor de la confrontación, en medio del dolor que genera esa confrontación, también por supuesto desde la rabia, desde el odio y desde el rencor. Por eso silenciar los fusiles, escuchar de esta manera el relato de las víctimas, conocer el dolor de todo lo que ha generado permite que quienes estábamos inmersos en este conflicto, iniciemos un proceso de reflexión, de autoanálisis y de reconocimiento de que hemos estado inmersos en una actividad que no está justificada desde ningún punto de vista y eso produce un proceso tanto a nivel individual, pero también a nivel de la organización como en el caso del Estado con las instituciones que debe llegar, primero a ese reconocimiento y luego a entender que la única manera de superar esa tragedia que hemos vivido como nación es regresar esa dignidad que ha sido vulnerada a las víctimas que ya no están como a sus familiares y de esa manera generar la posibilidad de que como sociedad, como nación logremos cerrar definitivamente esa página del conflicto. De manera que esto es un proceso que no es fácil porque implica una transformación individual y como organización que nos va a tomar su tiempo. Desafortunadamente, las contradicciones que se generaron en la sociedad colombiana no han permitido que avancemos más rápido ese proceso, pero no tenemos duda, desde Farc, de que finalmente, la sociedad colombiana va a poder conocer lo que pasó en el conflicto y de esa manera, uniendo esas piezas del rompecabezas del relato del conflicto, de la guerra, de la tragedia de la violencia, vamos a poder ver reflejada en la conciencia colectiva la imagen del dolor, desde la guerra, desde la violencia.

 

Senador, nos llega una pregunta de Epifanio Angulo, desde la zona rural de Buenaventura: ¿Se cuenta la verdad verdadera o se cuenta una verdad que tranquiliza, teniendo en cuenta que muchos de los que tienen la verdad ya no están?

Carlos Antonio Lozada: Se cuenta la verdad verdadera, desde luego que la verdad no es absoluta, por eso se habla de una verdad colectiva en el sentido de que cada uno de los intervinientes tenemos que asumir el compromiso ético, político y moral de aportar lo que conocemos desde nuestra propia participación en el conflicto y es la contrastación de las versiones de esos intervinientes, desde luego la voz de las víctimas, la que finalmente puede concluir en una versión colectiva de la verdad.

La versión que nosotros demos siempre será una versión parcial, porque es una versión desde una perspectiva. Lo importante es que haya transparencia, que haya compromiso ético y que haya esa decisión política de aportar en esta etapa de transición para que finalmente podamos dejar esa página del conflicto, la verdad es un proceso de construcción colectiva. Solo la honestidad y transparencia de cada una de las versiones es la que finalmente va a permitir que nos aproximamos a una verdad que llegue a ser lo más posible con relación a los hechos que sucedieron en el conflicto.

 

La Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad viene adelantando una serie de acciones para promover el diálogo y el reconocimiento a las responsabilidades de los diferentes actores. Desde esta perspectiva, ¿cómo concibe la Comisión de la Verdad el reconocimiento de responsabilidades por parte de los responsables en el marco del conflicto armado?

Leyner Palacios: Desde la Comisión de la Verdad percibimos el trabajo y el reconocimiento de responsabilidades desde una perspectiva de la participación amplia y plural, en ese sentido, tenemos la responsabilidad de escuchar a todos los que intervinieron en el conflicto armado, pero también tenemos la responsabilidad de escuchar a todas las víctimas, a los empresarios, a los civiles y desde esta perspectiva garantizar una explicación profunda de lo que aconteció y poder decirles la verdad. Para nosotros es fundamental que todos asuman sus responsabilidades y brinden toda la información suficiente y más amplia posible, porque es lo que nos permite luego contrastar y llegar a un acercamiento de la verdad más profunda y sincera posible para las víctimas y el país, pero también el reconocimiento implica un proceso íntimo que realizan cada una de las personas intervinientes. En este caso, Farc ha venido dando muestras de reconocimientos muy importantes, estamos en un momento histórico donde se requiere también que los demás actores de la confrontación participen y asuman el nivel de responsabilidad que les ha correspondido. En ese sentido, ese momento íntimo de reflexión profunda y de tomar la decisión hasta alcanzar a reconocer su responsabilidad es importante y esperamos que cada uno lo esté realizando. Este es el momento de empezar a aflorar esas responsabilidades como algunos lo están haciendo. Pero también percibimos el reconocimiento como ese momento donde se toma la decisión profunda de dignificar a las víctimas y eso se alcanza en niveles de mucha certeza del esclarecimiento. Para las víctimas este es el punto donde empieza a hacer quiebre dentro de esa impunidad, ese silencio que había frente a las atrocidades que se habían cometido y cuando el reconocimiento llega, empieza a ponerse otro contexto de la dignificación de las personas que fueron afectadas. Percibimos también este momento de reconocimiento como una oportunidad para generar una reflexión profunda sobre el pasado de la sociedad colombiana, pero también una reflexión que nos permita comprender ese pasado doloroso y nos permita proyectar un futuro mejor. Este es un momento donde la historia nos va a cobrar en la medida en que no se reconozcan las responsabilidades y no se posibiliten caminos para que la dignificación de las víctimas sea posible. Solo este momento nos abrirá caminos hacia la reconciliación.

 

Senador Lozada, ¿en este proceso de transformación de Farc qué significado han tenido esos diálogos, esos encuentros que se han dado públicos o privados con las víctimas, luego de la firma del Acuerdo de Paz y en todo este proceso?

Carlos Antonio Lozada: Cuando llegamos a La Habana y se acordó con el gobierno en la discusión del punto cinco las audiencias con las víctimas, realmente esa narración del dolor, de la tragedia que ha vivido cada una de ellas y sus familias, genera necesariamente vergüenza, genera necesariamente una reflexión muy profunda porque en la guerra el ruido y las detonaciones del conflicto hacen ver como que todo lo que se genera es justificable a la luz de la propia lógica de la guerra. Por eso, cuando se silencia el ruido de las armas y se escucha la voz de las víctimas, se llega a la conclusión de que no hay nada más inhumano que el conflicto, que la guerra no puede generar posibilidades de respetar la vida humana y ninguno de los derechos de los ciudadanos, de las personas, y por eso ese diálogo con las víctimas es decisivo y determinante. Escuchar su relato permite que, desde otra perspectiva, quienes estuvimos en el conflicto comprendamos que, desde ninguna perspectiva, hay ninguna causa, ninguna razón que justifique generar este dolor tan profundo a las comunidades y a las personas. Eso es lo que permite entrar en ese proceso de construcción de la verdad para reconocerse a sí mismo como una persona que tiene que modificar los preceptos con los que se ha venido viviendo y actuando, y comprender que es necesario ayudar y construir también en esa transformación de la sociedad, para que finalmente, manteniendo las diferencias que son lógicas en cualquier sociedad, los colombianos podamos encontrar el camino de solucionar esas diferencias por la vía pacíficas y democrática. Por eso ese proceso de diálogo permanente, primero escuchando la voz de las víctimas y luego a través de los actos de reconocimiento de responsabilidades y de construcción del proceso de reconciliación hasta que lleguemos al punto de la convivencia democrática y ya en un proceso individual, la posibilidad de tener el perdón de las víctimas, esto desde luego nos va a tardar varias décadas pero es un camino que ya iniciamos y estamos seguros de que con lo avanzado, la sociedad colombiana no va a permitir, las víctimas no van a permitir que retrocedamos en lo que cada vez va a ser mayor en la exigencia de verdad y el compromiso con la reconciliación y la paz.

 

Escuche aquí el diálogo:

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