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Comisión de la Verdad

Tras décadas de guerra, el pueblo kankuamo “se enmochila” para resistir

El pueblo kankuamo ha resistido duras pruebas durante el conflicto armado y ha salido adelante. Ahora quiere vencer las adversidades que plantea la crisis sanitaria actual.

TERRITORIOS | Abril 24 de 2020

Tras décadas de guerra, el pueblo kankuamo “se enmochila” para resistir

Desde hace unas semanas el pueblo kankuamo inició una cruzada sin precedentes: tejer de día y de noche por la vida, por la supervivencia y la esperanza, en los momentos difíciles por los que atraviesa el mundo.

Sí, tejer para vivir. Y no son solo las mujeres kankuamas las encargadas de esta crucial misión. Los hombres también participan. Con sus manos callosas y diestras tejen mochilas de lana y de fique. Muchos aprendieron a tejer durante los tiempos duros de la guerra porque no podían ir al campo a sembrar y encontraron que era rentable tejer.

El pueblo kankuamo está asentado en las estribaciones de la Sierra Nevada de Santa Marta, a 30 minutos de Valledupar, la capital del departamento del Cesar, norte de Colombia, y desde hace unas semanas encontró una estrategia de sobrevivencia basada en una práctica ancestral.

Las autoridades del pueblo kankuamo, en cabeza del Cabildo Mayor, la Comisión de Mujer y Familia Kankuama y la Asociación de Artesanas Kankuamas lanzaron la campaña ‘Trueque’, que difunden por las redes sociales como Facebook y WhatsApp. 

Consiste en el intercambio de mochilas por alimentos perecederos y productos básicos de aseo. Ante el confinamiento obligado por el mal que azota el mundo, el trueque sirve para sostener a muchas familias que padecen por los desplazamientos de muchos de sus familiares hacia las ciudades y las exigencias de la cuarentena que impide las labores de cultivo y producción. 

Silsa Matilde Arias Martínez, una lideresa kankuama, dice que en estos tiempos “los kankuamos estamos enmochilados”. Explica que es un término que enmarca toda la magia y espiritualidad que hay en la ancestral costumbre de elaborar mochilas. 

 

mochilas kankuamas1

 

Quienes las tejen y quienes las compran siempre quedan hechizados por estas obras únicas que llevan entre sus lanas los espíritus mágicos de las lunas de las noches de la Sierra Nevada y los ardores de los soles que nacen entre sus montañas.

Este es el nuevo reto que enfrenta el pueblo kankuamo, que sufrió los horrores de la guerra. Los desplazamientos, la muerte, el desasosiego fueron parte de la historia de su pasado reciente. Se sobrepusieron y luchan por la no repetición del conflicto, por consolidar la paz y contribuir a que se sepa la verdad, aunque aún siguen siendo víctimas de amenazas por parte de algunos grupos armados ilegales. 

Han resistido duras pruebas de sufrimiento y han salido adelante. Ahora demuestran que pueden vencer las adversidades que plantea la crisis sanitaria actual.

Silsa Matilde cuenta que la consigna entre su pueblo es “quédate en el territorio”. Muchos tuvieron que abandonar sus territorios por cuenta del conflicto. La mujer agrega que los kankuamos se reinventan con el tejer mochilas para no morir.

 

kankuamos trueque

 

“Hay que regresar al valor de las cosas sencillas, hay que regresar a la solidaridad, al trabajo en equipo. En cada mochila se plasma el pensamiento, la figura que conquista al que la compra. Eso tiene otro valor”, dice.

En trueque funciona intercambiando las mochilas por plátanos, papa, ñame y ajo, lana, entre otros productos perecederos.

El pueblo kankuamo está conformado por 13 comunidades que residen a pocos minutos de Valledupar; albergan unas 3.500 familias que sobreviven de la venta de productos artesanales como mochilas de fique y lana, cinturones de fique, manillas, collares elaborados con semillas y bolsos que fabrican con lana de ovejo y cuero.

Para más información sobre la iniciativa puede visitar: https://www.instagram.com/tejidosolidariokankuamo/

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