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Comisión de la Verdad

“Una mirada comprensiva, cuidadosa y sutil solo la puede arrojar la cultura”: William Ospina

El escritor dialogará, este jueves, con la comisionada Lucía González en el espacio ‘Nombrar lo innombrable: conversaciones sobre arte y verdad’.

CULTURA | Agosto 18 de 2020

“Una mirada comprensiva, cuidadosa y sutil solo la puede arrojar la cultura”: William Ospina

El jueves 20 de agosto a las 6:00 p.m., a través de Facebook.com/Comisionverdadc, comisiondelaverdad.co y el canal de YouTube de la Comisión de la Verdad, se llevará a cabo la séptima charla de ‘Nombrar lo innombrable: conversaciones sobre arte y verdad’, un espacio en que los artistas colombianos hablan sobre cómo el arte ayuda a nombrar el conflicto, convirtiéndose muchas veces en un testimonio y en un mecanismo de resistencia.

En esta ocasión, la comisionada Lucía González hablará con el ensayista, escritor y poeta William Ospina, autor de la ‘Trilogía de guerras, viajes y amores’, conformada por las novelas ‘Ursúa’, ‘El país de la canela’ (Premio Rómulo Gallegos 2009) y ‘La serpiente sin ojos’, y otros más de veinte libros.

En 1999 Ospina obtuvo el Doctorado Honoris Causa en Humanidades de la Universidad Autónoma Latinoamericana de Medellín. En 2005 el Doctorado Honoris Causa en Humanidades de la Universidad del Tolima. Y en 2008, el Doctorado Honoris causa de la Universidad de Santiago de Cali.

“Me basta viajar a una comunidad indígena para darme cuenta de que no soy un nativo, pero igualmente me basta con ir a Europa para saber que no soy un europeo. Somos todos mestizos”, dijo el escritor al recibir el premio Rómulo Gallegos.

En noviembre de 2013, Ospina publicó su libro de ensayos ‘Pa' que se acabe la vaina’ (una suerte de continuación de su libro ‘¿Dónde esta la franja amarilla?’), en el que hace un recorrido por la historia política, económica, social y artística de Colombia para explicar de dónde vienen los problemas que enfrenta el país hoy: desde las guerras civiles del siglo XIX hasta el predominio de las corporaciones multinacionales del siglo XXI. En ese libro, el autor une un evento con otro para presentar una lectura de la historia de Colombia y su idiosincrasia.

En 2018, Ospina escribió en una columna: “Para encontrarles un rumbo a nuestra sociedad y a nuestro mundo natural es cada vez más necesario ver lo que somos, tener una mirada capaz de percibir lo original y lo distinto. Y eso es lo que nunca ha tenido la política que aquí se impuso. Será por eso que tanta gente desconfía de la política, sabe que está hecha para manipular, para borrar identidades, para anular posibilidades, para imponer esquemas y modelos, pero no para interpretar creadoramente lo que somos y lo que puede ser el país. Esa mirada comprensiva, cuidadosa y sutil es una mirada que sólo puede arrojar la cultura, y en primer lugar las artes creadoras”.

Su libro más reciente, ‘Guayacanal’, es tal vez el más personal. En él, Ospina cuenta la historia de sus bisabuelos, sus abuelos y Padua, Tolima, el lugar en que nació. Además de volver a temas como la Conquista y la Colonia, mira la primera mitad del siglo XX, cuando sus antepasados se asentaron en la zona y fueron testigos y protagonistas del nacimiento de un hogar maravilloso pero complejo, que por un tiempo supo mantenerse al margen de una violencia que, al final, llegó.

“Gabriel García Márquez cuenta en sus memorias que cuando pasó por la plaza de Ciénaga, rumbo a Aracataca, donde iban a vender la casa de la infancia, su madre, Luisa Santiaga, se volvió a señalarle la gran plaza agobiada por el sol y le dijo: ‘Mira: ahí fue donde se acabó el mundo’. Esa típica frase del realismo mágico podría ser algo más, podría ser el símbolo grabado en lo profundo de la conciencia de los colombianos”, dijo Ospina en una entrevista.

En las conversaciones de ‘Nombrar lo innombrable’ la comisionada Lucía González ha destacado el papel de los artistas para narrar el conflicto: “Tenemos el convencimiento de que el arte es el soporte de la existencia. Propiciamos el arte porque las expresiones artísticas son voces al aire que nos ayudan a comprender y a resistir. Esperamos que los artistas nos acompañen en el esclarecimiento de la verdad, en la búsqueda de un camino hacia la reconciliación, y nos ayuden a abrir el corazón, cosa que creemos necesaria para llegar a la conciencia”.

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