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Comisión de la Verdad

Voces de mujeres insurgentas: la historia contada desde otro lugar

Los y las invitamos a ver los videos de este especial que recogen las voces de mujeres exguerrilleras que participaron en los espacios de escucha de la Comisión de la Verdad.

ESPECIAL | Julio 16 de 2021

Voces de mujeres insurgentas: la historia contada desde otro lugar

“Ser mujeres insurgentes implica una doble trasgresión al patriarcado. El orden patriarcal nos asigna a las mujeres unos determinados roles, de manera que (...) ser una mujer insurgente significa una transgresión doble. Una transgresión a los roles tradicionales que: “desde su casa crie los hijos y sea buena, sumisa, obediente y dedíquese a la familia”. Y la segunda, una mujer metida en la política, que es un ámbito asignado a los hombres (...) y además en la política armada (...) ahí hay una transgresión fuerte”.

Con esas palabras y en ese manifiesto se reconocen mujeres que pertenecieron a las guerrillas: Movimiento 19 de abril (M-19), Ejército Popular de Liberación (EPL), Movimiento Armado Quintín Lame (MAQL), Partido Revolucionario de Trabajadores de Colombia (PRTC) y Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC-EP), quienes en diálogo con la Comisión de la Verdad se reivindicaron como insurgentes, apelativo otorgado por el Estado, que apropiaron y resignificaron para autodenominarse Insurgentas. Allí también se sintieron convocadas algunas mujeres que hicieron parte de opciones políticas no armadas como el Partido Comunista de Colombia Marxista - Leninista (PCML), Partido Comunista Colombiano (PCC) y la Corriente de Renovación Socialista (CRS).

Se enuncian como Insurgentas porque consideran que es la palabra justa para señalar que ellas participaron de la guerra y hoy participan de la paz: “Que nos cuenten a las mujeres porque también hemos escrito una página en la historia de la construcción del país. Nuestra historia no debe reducirse solo a mandos militares ni cuadros políticos hombres, nosotras también tenemos mucho por contar”.

Asimismo, para ellas es una palabra que recoge sus trayectorias sin fragmentar sus experiencias, dándole peso a lo realizado antes, durante y luego de los acuerdos de paz. Que para ellas no son tres momentos distintos, sino el devenir histórico de un proceso de trabajo por la justicia social. Con esto reclaman ser reconocidas como sujetas que piensan, deciden e intervienen el mundo, rechazando lecturas unidimensionales de su experiencia, que desde la condescendencia les resta agencia al destacarlas solo como víctimas o desde una lógica estatalizada las criminaliza, desconociendo su condición humana y política.

“Nosotras”, “Somos”, “Llevamos”, “Seremos”, dicen las mujeres de las distintas guerrillas que participaron del proceso de escucha y diálogo con la Comisión de la Verdad que inició el 15 de noviembre del 2019. Usan la primera persona del plural en lugar de la primera persona del singular, que es de otro modo la representación de su rebeldía y su insistencia en poner por encima de un proyecto individual uno colectivo, que no borra sus historias personales, sino que las articula.

Ligia Peñuela, exintegrante del M-19 dice: “Seguimos siendo insurgentas por nosotras, por nuestros derechos y por lograr que se terminen la guerra y las violencias en todo sentido. Cuando sigo siendo insurgenta, no lo hago solamente por otros y otras, también lo hago por mí, porque el patriarcado siempre nos ha puesto a las mujeres en el lado del sacrificio por los demás y nuestras reivindicaciones, derechos y causas quedan en un segundo plano”.

Estas mujeres que no sucumben a pesar de los dolores y violencias padecidas, cuentan que antes de su ingreso a las guerrillas sufrieron la imposición de los roles tradicionales producto del orden patriarcal y la persecución por sus apuestas políticas, esas fueron algunas de las razones que determinaron su ingreso a las guerrillas, desde donde fortalecieron las luchas del campesinado, de magisterios, movimientos estudiantiles, barriales y grupos de mujeres que defendían los derechos y el acceso a tierra, educación, alimento, libertad; asimismo, señalan, abanderaron luchas contra el imperialismo, la oligarquía y el fascismo.

Sus militancias también estuvieron marcadas por procesos de detención, allanamientos, torturas, amenazas constantes sobre sus vidas, hijos y familias, así como por diversos procedimientos en los cuales fueron expuestas a violencias físicas y psicológicas, golpes, malos tratos, insultos, violencias sexuales, encarcelamiento. Algunas estando privadas de la libertad adelantaron iniciativas para mejorar las condiciones de las mujeres detenidas con campañas de salud, alfabetización y procesos de formación política e ideológica. Como guerrilleras también fueron sometidas a la estigmatización, asesinato, asilo y a la desaparición y muerte de sus compañeros, violencias a las cuales aún están expuestas hoy, como firmantes de paz, y por lo cual crearon la ‘Red nacional de mujeres excombatientes’ de la insurgencia, un espacio donde se juntan para reconocer los dolores, compartir esperanzas y tejer resistencias.

Esta última palabra: resistencias, articula el pasado y el presente de las mujeres insurgentas. Según sus voces, ante el disciplinamiento liberaron la imaginación; frente a la violencia, la tortura, la discriminación y la crueldad respondieron con firmeza y sensibilidad; al proyecto de muerte le han contestado con sanación colectiva; al patriarcado con insubordinación, trasgresión y persistencia y ante la violencia han construido espacios de contención y acogida. Todas las experiencias obtenidas en el marco del trabajo adelantado: dentro de sus organizaciones, en relación con su lucha contra el Estado, después de dejar las armas y en los procesos de construcción de paz a lo largo y ancho del territorio nacional están atravesadas por las resistencias.

“Soy, somos insurgentas, llevamos la rebeldía en el alma, la injusticia nos revuelve las entrañas, el desamor nos desconsuela, la inactividad nos atonta. Seremos siempre mujeres combatientes, es decir mujeres decididas a construir una sociedad donde la felicidad sea lo corriente, la justicia una manera de ser, la libertad una ética política, una comunicación fluida con el bien de estar.  Éramos guerrilleras … ¡Somos soñadoras!”, dicen.

“La inactividad nos atonta”, “la injusticia nos revuelve las entrañas”: en estas palabras sintetizan su compromiso indeclinable con la paz, que las ha llevado a ocupar múltiples espacios desde los cuales trabajan por la justicia social, nutriendo vertientes políticas democráticas y progresistas; movimientos sociales, de defensa de los derechos humanos, étnicos, redes de mujeres, entidades estatales, corporaciones públicas de distinto nivel, comunas, barrios, ongs y múltiples iniciativas de movilización y acción por la paz como los proyectos productivos creados posterior al acuerdo; también, algunas han dirigido su participación política al fortalecimiento de candidaturas propias, aspirando o ejerciendo funciones en cargos de elección popular como alcaldesas, concejalas, diputadas y congresistas. Por esto, cuando la Comisión de la Verdad les pregunta cómo quieren ser contadas, responden:

“Que nos cuenten desde otras miradas, no solo desde la estructura militar, queremos ser contadas desde nuestras apuestas y reivindicaciones políticas en los movimientos sociales, comunitarios y obreros donde algunas mujeres militaron”

“Queremos ser contadas desde nuestras diversas experiencias como mujeres madres, viudas, compañeras, hermanas e hijas quienes con firmeza y convicción reafirmamos el compromiso con nuestro acuerdo de paz del 91 y con el proceso de paz en curso. Que somos mujeres madres, viudas, compañeras, hermanas e hijas quienes a lo largo de estos 30 años hemos venido contribuyendo desde diversos espacios y escenarios a la construcción de una Colombia democrática, justa y en paz”

“Que nos cuenten a las mujeres porque también hemos escrito una página en la historia de la construcción de la paz en el país. Nuestra historia no debe reducirse solo a mandos militares ni cuadros políticos hombres, nosotras también tenemos mucho por contar al país, en especial decirles que: ¡para nosotras la paz, vale la pena!

¡Una Colombia en paz es posible y si es escrita con las manos de las mujeres, es más duradera!”

Los y las invitamos a ver los videos de este especial que recogen las voces de mujeres exguerrilleras que participaron en los espacios de escucha de la Comisión de la Verdad para ampliar las ideas, imaginarios y representaciones que se tienen sobre las insurgencias y las mujeres insurgentas:

Entrega 1 ➤ Insurgentas: insurgencia, vida antes y motivaciones

Entrega 2 ➤ Violencia contra las mujeres insurgentas durante confrontaciones con el Estado

Entrega 3 ➤ Lo político en las insurgencias

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